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Squffy

Qué se puede personalizar en el equipo de un perro

Dos collares Squffy para perro bordados, planos sobre una mesa de madera del taller de Veghel

Última actualización:

Definition

En el equipo de un perro hay tres soportes distintos y cada uno aguanta una cosa: la cinta del collar y de la correa lleva un nombre bordado, la chapa lleva un número grabado, y los pines para perros no llevan texto. Elegir bien es repartir la información, no repetirla.

Antes de nada, para que nadie pierda el tiempo: esto va de collares, correas, chapas y pines para perro. No es un collar de joyería, no lleva ningún tratamiento veterinario y no es un cono de los que se ponen tras una operación. Es equipo de paseo e identificación con el nombre de tu perro puesto.

Y una segunda aclaración, porque en España es la primera pregunta: no hacemos arneses. Si tu perro pasea con arnés, lo que te ofrecemos es lo que el arnés no cubre.

Tres soportes, tres capacidades

La forma útil de ver el catálogo no es por producto sino por soporte, porque lo que decide qué puedes poner es el material y no la etiqueta.

La cinta de nailon tejido admite hilo. Un nombre se puede bordar atravesando el tejido, con un tope de diez caracteres que baja a ocho cuando pides pines para perros, y a seis en un Classic de talla S. Es el soporte que funciona a varios metros y sin que nadie toque al animal.

El metal admite surco. Una chapa se graba retirando material, y ahí entran un nombre por delante y, activando el grabado del reverso, un teléfono con su prefijo. Es el soporte de cerca, para cuando el perro ya está en manos de alguien.

Y los pines para perros no admiten texto. Son piezas que se atornillan en los ojales de la cinta y su función es visual, no informativa. Ocupan sitio en la banda, y por eso recortan el nombre.

La consecuencia práctica

Que cada dato tiene un sitio y solo uno. La cinta no da longitud para un teléfono, así que el nombre se queda en el tejido y el número baja al metal. Qué escribir en cada casilla y en qué orden tiene su propia página, porque ahí las decisiones son irreversibles.

Lo que importa aquí es entender por qué hay más de un objeto. No es una forma de venderte dos cosas: es que un perro suelto y un perro ya sujeto son dos situaciones distintas, y ninguna pieza sirve para las dos.

Qué hacemos, en concreto

Collares en tres líneas: la Classic de 25 mm para el perro medio, la Puppy de 15 mm para cachorros y adultos pequeños, y la Tactical de 38 mm para perros que empujan. Las dos primeras comparten el mismo tejido de nailon; la Tactical lleva otro, más grueso y reforzado.

Correas de una sola longitud, 1,5 m fijos, con cierre de gancho y asa. No se alargan ni se recogen.

Chapas identificativas de acero inoxidable con baño de oro de 18 quilates, grabadas en el frontal y con grabado opcional por detrás.

Y pines para perros, que se atornillan a la cinta. Los herrajes de collares y correas son de aleación de zinc; el oro de 18 quilates está en los pines y en las chapas, y en ningún otro sitio.

Qué no hacemos

Merece la pena una lista, porque ahorra búsquedas. No hacemos arneses de ningún tipo, ni tácticos ni antitirones. No hacemos collares martingale ni antiescape, que son los que necesita un galgo para pasear. No hacemos nada de cuero. No hacemos collares con luz ni con banda reflectante. Y no hacemos ninguna clase de collar de adiestramiento, de descarga ni de pinchos.

De todas esas, la que más gente busca en España es el arnés, con diferencia. Si es lo que necesitas, cómpralo en otro sitio y quédate con nosotros para la parte de la identificación.

Cómo se reparte, en la práctica

Un perro de ciudad que pasea con collar: nombre bordado en el collar, número grabado en la chapa. Eso es todo y funciona.

Un perro que pasea con arnés: exactamente lo mismo, porque el collar sigue puesto en casa, en el coche y en el veterinario, que es donde el arnés no está.

Un galgo o un podenco: el antiescape para pasear, comprado en otra parte, y el collar plano con el nombre para el resto del día.

Un cachorro: empieza por la chapa y deja el bordado para más adelante. Va a cambiar de talla de collar dos o tres veces antes de que su cuello se estabilice, y la chapa le sirve durante todas ellas.

Cómo se pide todo junto

El configurador va por pasos y encadena las piezas, así que no hace falta pedirlas por separado ni acordarse de nada: eliges la línea de collar, el color, la medida, y a partir de ahí te ofrece el bordado, los pines, la correa a juego y la chapa. Lo que no elijas simplemente no se añade.

El único paso al que conviene prestarle atención es el del nombre, porque la personalización queda fuera del derecho de desistimiento y no hay marcha atrás. Todo lo demás son piezas de catálogo y se cambian como cualquier otra compra.

Preguntas frecuentes

¿Qué se puede personalizar exactamente?
Depende del soporte. La cinta de nailon admite hilo, así que se le puede bordar un nombre atravesando el tejido, con un tope de diez caracteres. El metal de la chapa admite surco, con nombre por delante y teléfono por detrás si activas el reverso. Y los pines para perros no llevan texto: son piezas atornilladas a la cinta, y como ocupan sitio dejan el nombre en ocho caracteres, o en seis si el collar es un Classic de talla S.
¿Por qué necesito el collar y la chapa, no basta con uno?
Porque un perro suelto y un perro ya sujeto son dos situaciones distintas. El collar es lo que lleva puesto cuando se cuela por una puerta, y lo que se lee ahí es el nombre, a distancia y sin tocarlo. La chapa es lo que se lee cuando alguien ya lo tiene cogido, y ahí lo que sirve es tu número. No es una forma de venderte dos cosas: es que ninguna pieza sirve para las dos situaciones.
¿Hacéis arneses?
No, de ningún tipo, ni tácticos ni antitirones. Es la pregunta más frecuente en España, porque aquí la mayoría de la gente pasea con arnés. Si es lo que necesitas, cómpralo en otro sitio y quédate con nosotros para la identificación: el collar es lo que el perro lleva puesto en casa, en el coche y en el veterinario, donde el arnés no está.
¿Qué más no hacéis?
Ni collares martingale ni antiescape, que son los que necesita un galgo para pasear. Nada de cuero. Ningún collar con luz ni con banda reflectante. Y ninguna clase de collar de adiestramiento, de descarga ni de pinchos.
¿Dónde está el oro de 18 quilates?
En los pines para perros y en las chapas, en forma de baño, y en ningún otro sitio. Los herrajes de collares y correas son de aleación de zinc. Las chapas son de acero inoxidable con ese baño de oro, grabadas en el frontal y con grabado opcional por detrás.
¿Qué le pido primero a un cachorro?
La chapa. Un cachorro cambia de talla de collar dos o tres veces antes de que su cuello se estabilice, y la misma chapa le sirve durante todas ellas, así que es la pieza que mejor rinde al principio. El collar bordado gana cuando ya sabes qué talla le va a durar y qué nombre vais a usar de verdad en casa.
¿Hay que pedir las piezas por separado?
No. El configurador va por pasos y las encadena: eliges la línea de collar, el color y la medida, y a partir de ahí te ofrece el bordado, los pines, la correa a juego y la chapa. Lo que no elijas no se añade. El único paso al que conviene prestar atención es el del nombre, porque la personalización queda fuera del derecho de desistimiento.

Sobre este artículo

Anna escribe como habla: cercana, directa y fácil de seguir. Sus textos hablan de la vida real con perros: huellas de barro por toda la casa, cachorros que mordisquean todo lo que encuentran o un perro que se tira a un c

Este artículo se ha redactado con ayuda de IA y ha sido revisado por Anna de Jong, Redactora de vida con perros · Ámsterdam. Supervisión editorial: Laura de Wit.

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Referencias (4)
  1. [1]Cui, J., Lewis, R. & Carré, M.J. (2017). Wear and durability of textile webbing in dynamic abrasion conditions. Wear, 376-377, 1922-1930.
  2. [2]Saville, B.P. (1999). Physical Testing of Textiles. Woodhead Publishing, Cambridge.
  3. [3]Oğulata, R.T. & Mavruz, S. (2010). Investigation of the color fastness properties of polyester embroidery threads. Fibres & Textiles in Eastern Europe, 18(3), 79-82.
  4. [4]Carter, A.J., Hall, E.J. & Connolly, S.L. (2020). Pulling on the leash: a review of mechanical forces on the canine cervical spine. Veterinary Record, 186(11), 351-356.

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