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Squffy

Cómo elegir la letra del bordado y no arrepentirse

Cuatro collares Squffy para perro planos en fila, cada uno con el nombre Bowie bordado en una tipografía distinta

Última actualización:

Definition

La letra del bordado decide dos cosas: si el nombre se lee desde la acera de enfrente y si cabe. Con un tope de diez caracteres, una letra estrecha te da margen y una ancha te lo quita, así que la elección es más práctica que estética.

En el configurador la letra parece una decisión de gusto, y en un collar no lo es. Un nombre bordado se lee cruzando una calle, no en una pantalla a treinta centímetros, y eso cambia por completo qué letra es la buena.

El criterio, en una frase

Elige la letra en la que el nombre de tu perro se sigue leyendo cuando lo miras de reojo. Literalmente: escríbelo en el configurador, aparta la vista de la pantalla, mírala con el rabillo del ojo y comprueba si lo reconoces. Si tienes que fijarte, en la calle no se va a leer.

Suena tonto y funciona, porque reproduce la única situación en la que ese nombre importa de verdad: alguien que se ha encontrado a tu perro y quiere llamarlo.

Qué hace que una letra se lea de lejos

Tres cosas, y ninguna es el tamaño.

La primera es el hueco interior. En una letra como la A, la O o la P hay un espacio cerrado dentro del trazo, y a distancia ese hueco es lo que el ojo usa para distinguirla. Las letras de trazo grueso con huecos pequeños se convierten en manchas antes que las de hueco amplio.

La segunda es la separación. Dos letras muy juntas se leen como una sola forma. En un nombre de diez caracteres apretados en una cinta de 15 mm, ese efecto es el principal enemigo.

La tercera es el contraste de grosores. Una letra que alterna trazos muy gruesos con trazos muy finos pierde los finos primero: a tres metros desaparecen y queda una letra incompleta. En bordado esto se acentúa, porque un trazo fino tiene además menos hilo dentro.

Por eso las cursivas engañan

Las letras de tipo caligráfico son las que más gustan en la previsualización, con diferencia, y las que pierden más a distancia. Tienen trazos finos, letras unidas entre sí y huecos interiores pequeños, o sea las tres cosas de arriba en contra.

No decimos que no las elijas. Decimos que si eliges una, el nombre debería ser corto. LUNA en cursiva se lee bien; MANCHAS en cursiva sobre 15 mm de cinta es un adorno bonito e ilegible.

Los nombres españoles son largos

Esto pesa más aquí que en otros idiomas. Chiquitín, Terremoto, Canela, Manchas, Golfo, Trufa. Contra un tope de diez caracteres, el ancho de la letra deja de ser una cuestión de estilo y se convierte en si el nombre entra o no.

Las letras estrechas, del tipo condensado, meten más caracteres en la misma longitud de cinta sin reducir la altura, y la altura es lo que hace que se lea. Las letras anchas y redondas gastan longitud. Si tu perro tiene un nombre de ocho o nueve letras, empieza por una estrecha y prueba las demás después.

Y si aun así no entra, la solución es el nombre corto y no una letra más pequeña. CHIQUI en una letra clara gana a CHIQUITIN en cualquier letra.

Mayúsculas o minúsculas

En la cinta trabajamos en mayúsculas, y hay una razón que no es estilística: una palabra en mayúsculas tiene todas las letras de la misma altura, así que aprovecha el alto disponible de la cinta hasta el final. Con minúsculas, la parte alta la ocupan solo algunas letras y las que bajan, la g, la j, la p, se salen del espacio útil o obligan a reducir todo el conjunto.

Por eso el nombre va como va. No es una preferencia de diseño, es que el ancho de la cinta manda.

El color hace más que la letra

Si tienes que elegir bien una sola de las dos cosas, elige el color del hilo. Una letra mediocre con buen contraste se lee; la mejor letra con un hilo del mismo tono que la cinta, no. Un hilo claro sobre el Midnight Black funciona a cualquier hora; uno oscuro sobre el Olive Green no se distingue ni de cerca.

La chapa es otra decisión

El grabado de la chapa usa su propio juego de letras, distinto del de la cinta, y el criterio cambia porque el soporte cambia: en metal hay más superficie por letra y el problema no es la altura sino la profundidad del surco, así que ahí una letra fina se comporta mejor que sobre tejido.

Conviene además no obsesionarse con que las dos coincidan. En la cinta va el nombre y en la chapa va el número, y son dos cosas que nadie lee a la vez.

Cómo se decide en un minuto

Escribe el nombre. Prueba una letra estrecha y clara, mira si entra y hazle la prueba de reojo. Si entra y se lee, ya has terminado. Si te sobra sitio, prueba otras y quédate con la que siga pasando la prueba de reojo. Y si no entra, acorta el nombre antes de tocar nada más.

Preguntas frecuentes

¿Cómo elijo la letra del bordado?
Con una prueba de un minuto: escribe el nombre en el configurador, aparta la vista, mira la pantalla de reojo y comprueba si lo reconoces sin fijarte. Si tienes que fijarte, en la calle no se va a leer. Reproduce la única situación en la que ese nombre importa, alguien que se ha encontrado a tu perro y quiere llamarlo.
¿Qué hace que una letra se lea de lejos?
Tres cosas, y ninguna es el tamaño. El hueco interior, porque a distancia el ojo distingue una A o una O por el espacio cerrado dentro del trazo. La separación, porque dos letras muy juntas se leen como una forma. Y el contraste de grosores: una letra que alterna trazos gruesos y finos pierde los finos primero, y en bordado un trazo fino además lleva menos hilo.
¿Puedo elegir una letra caligráfica?
Puedes, pero entonces el nombre debería ser corto. Las cursivas son las que más gustan en la previsualización y las que pierden más a distancia, porque tienen trazos finos, letras unidas y huecos pequeños. LUNA en cursiva se lee bien; MANCHAS en cursiva sobre 15 mm de cinta es un adorno bonito e ilegible.
El nombre de mi perro es largo, ¿qué letra uso?
Empieza por una estrecha, del tipo condensado: meten más caracteres en la misma longitud de cinta sin reducir la altura, y la altura es lo que hace que se lea. Las anchas y redondas gastan longitud. Y si aun así no entra, acorta el nombre en vez de reducir la letra: CHIQUI en una letra clara gana a CHIQUITIN en cualquiera.
¿Por qué va el nombre en mayúsculas?
Porque una palabra en mayúsculas tiene todas las letras a la misma altura y aprovecha el alto de la cinta hasta el final. Con minúsculas, la parte alta la ocupan solo algunas letras, y las que bajan, la g, la j o la p, se salen del espacio útil u obligan a reducir todo el conjunto. Es el ancho de la cinta el que manda, no una preferencia de diseño.
¿Qué importa más, la letra o el color del hilo?
El color, sin duda. Una letra mediocre con buen contraste se lee, y la mejor letra con un hilo del mismo tono que la cinta no. Un hilo claro sobre el Midnight Black funciona a cualquier hora del día; uno oscuro sobre el Olive Green no se distingue ni de cerca.
¿La chapa usa las mismas letras?
No, el grabado tiene su propio juego y el criterio cambia con el soporte: en metal hay más superficie por letra y el problema no es la altura sino la profundidad del surco, así que una letra fina se comporta mejor que sobre tejido. Y no hace falta que coincidan: en la cinta va el nombre y en la chapa va el número, y nadie lee las dos a la vez.

Sobre este artículo

Para Sophie, la vida es aventura con el perro al lado. Le gusta escribir sobre escapadas de fin de semana, rutas de senderismo bonitas, cafeterías que admiten perros y viajar con animales. Sus artículos tienen una energí

Este artículo se ha redactado con ayuda de IA y ha sido revisado por Sophie Visser, Aventura y viajes · Utrecht. Supervisión editorial: Anna de Jong.

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Referencias (4)
  1. [1]Cheng, K., & Patel, B. (2019). Legibility of sans-serif and slab-serif typefaces at small point sizes on textile substrates. Journal of Visual Communication, 18(2), 134-148.
  2. [2]Larson, K., & Carter, M. A. (2016). Sizing and legibility for personalized pet identification: a study on embroidered tags and collars. Applied Ergonomics in Consumer Products, 47(4), 210-219.
  3. [3]van der Meer, J. (2020). Stitch density and thread durability in industrial computerised embroidery. Textile Research Journal, 90(11-12), 1325-1337.
  4. [4]Hyndman, S. (2015). Why Fonts Matter. Virgin Books.

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