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Squffy

Qué le hace el verano español al hilo y al metal

Un collar para perro Cognac Brown bordado y un collar Olive Green grabado, uno al lado del otro sobre una mesa de madera del taller

Última actualización:

Definition

El hilo y el metal grabado se enfrentan a cosas distintas: la sal cristaliza y raya, la arena entra en el tejido y trabaja desde dentro, el cloro reseca y el sol de agosto es lo único que de verdad se lleva el color de la cinta. Todo se resuelve con agua dulce.

De junio a septiembre, en la mayor parte de España, un collar tiene una vida bastante más dura que en cualquier otro país donde vendemos. Se baña en agua salada, vuelve con arena dentro, pasa por una piscina comunitaria y se seca al sol a cuarenta grados. Merece la pena saber qué le hace cada una de esas cuatro cosas, porque las cuatro se arreglan con lo mismo.

La sal, que raya cuando se seca

Mojado, el agua de mar no hace nada. El problema aparece al secarse: la sal cristaliza y se queda en forma de granos duros y angulosos entre los hilos de la cinta y en el hueco entre el metal y el tejido.

A partir de ahí, cada movimiento de cabeza del perro arrastra esos cristales sobre las superficies que los rodean. En el hilo eso es un pulido continuo del canto de las letras. En una chapa es un rayado fino de la cara, y como el grabado se lee por el contraste entre el surco y la superficie pulida, rayar la superficie reduce ese contraste.

La sal también se queda dentro del mecanismo de la hebilla y del muelle del cierre de la correa, y ahí lo que produce es que dejen de moverse con suavidad.

La arena, que trabaja desde dentro

La arena es peor que la sal por una razón geométrica: no se queda encima del tejido, se mete entre los hilos. Y una cinta de nailon se dobla constantemente, en la hebilla, en la anilla y cada vez que el perro gira la cabeza.

Un grano de arena entre los hilos de una cinta que se dobla es un abrasivo trabajando por dentro, en un sitio donde no lo ves y no lo puedes limpiar en seco. Sacudir el collar no lo saca: hay que abrir el tejido con agua.

El cloro y el sol

El cloro de una piscina reseca. No ataca al nailon de forma dramática, pero deja la cinta más rígida al tacto, y una cinta más rígida se dobla peor y trabaja peor en los pliegues.

El sol directo es lo único de esta lista que actúa sobre el color y no sobre la mecánica. La radiación ultravioleta degrada los pigmentos, y lo hace tanto en la cinta como en el hilo. Es la razón por la que el consejo de siempre es secar a la sombra: no porque el calor haga daño, sino porque secar al sol significa horas de ultravioleta sobre una superficie mojada.

Y aquí es donde toca ser honesto. No vamos a decirte que nuestro bordado no se vea afectado por dos veranos de sol andaluz, porque no lo sabemos y no lo hemos medido. Lo que sabemos es que el hilo está dentro del tejido y no encima, así que no es una capa que pueda despegarse, y que el ultravioleta trabaja igual en el hilo y en la cinta, de modo que lo normal es que los dos vayan cambiando a la vez y el contraste se mantenga.

Y el metal, qué le pasa a la chapa

Distinto, porque el grabado no es una capa: es material retirado. Así que el grabado no se puede caer, se puede rellenar y se puede rayar alrededor.

Rellenar significa que el surco de la letra acumula suciedad y arenilla, con lo que la letra deja de hacer sombra y pierde legibilidad sin haber perdido nada de metal. Se resuelve limpiando el surco, que es la única cosa de esta página que pide algo más que agua: un cepillo de dientes viejo y agua templada.

Rayar alrededor es lo de la sal. Y lo tercero que le pasa a una chapa es perderla, que es más probable que cualquiera de las dos anteriores y no tiene nada que ver con el material.

La rutina completa, dos minutos

Al volver de la playa o del río, quítale el collar. Con la cinta mojada, ábrela y aclárala bajo el grifo con agua dulce, frotándola un momento entre los dedos para que el tejido se abra y la arena salga. Abre y cierra la hebilla dos o tres veces debajo del chorro, apuntando al interior. Si lleva correa, acciona la lengüeta del cierre otras dos veces mojada.

La chapa, la misma agua, y si el nombre se ve embotado, el cepillo por el surco.

Y después, a la sombra y colgado, no en un radiador y no al sol. Si tienes que dejarlo en el coche, no lo dejes en el salpicadero.

Lo que no hay que hacer

Ni lavadora ni secadora: el tambor golpea los herrajes contra el bombo y el calor de una secadora está por encima de lo que le conviene a un tejido sintético. Ni lejía. Ni un cepillo duro sobre el bordado, porque un cepillo con cerda rígida es exactamente lo mismo que la arena, solo aplicado por ti. Y nada de aceite en la hebilla ni en el cierre: atrapa polvo y empeora el problema que intentabas resolver.

Preguntas frecuentes

¿Le hace daño el agua de mar al collar?
Mojado no hace nada. El problema aparece al secarse: la sal cristaliza en granos duros y angulosos que se quedan entre los hilos de la cinta y en el hueco entre el metal y el tejido, y a partir de ahí cada movimiento de cabeza los arrastra sobre las superficies. En el hilo eso pule el canto de las letras y en una chapa raya la cara.
¿Por qué es peor la arena que la sal?
Por geometría: la arena no se queda encima del tejido, se mete entre los hilos, y una cinta se dobla constantemente en la hebilla, en la anilla y cada vez que el perro gira la cabeza. Un grano ahí dentro es un abrasivo trabajando donde no lo ves. Sacudir el collar no lo saca: hay que abrir el tejido con agua.
¿Cómo limpio el collar después de la playa?
Con la cinta mojada, ábrela y aclárala bajo el grifo con agua dulce frotándola un momento entre los dedos para que el tejido se abra y la arena salga. Abre y cierra la hebilla dos o tres veces bajo el chorro, apuntando al interior, y si lleva correa acciona la lengüeta del cierre otras dos veces mojada. Después, a la sombra y colgado.
¿Por qué hay que secarlo a la sombra?
No por el calor, sino por el ultravioleta. El sol directo es lo único que actúa sobre el color en lugar de sobre la mecánica, y degrada los pigmentos tanto de la cinta como del hilo. Secar al sol significa horas de radiación sobre una superficie mojada, así que la sombra evita justo eso.
¿Se va a decolorar el bordado?
No te vamos a decir que no, porque no lo hemos medido y dos veranos de sol en el sur de España son dos veranos. Lo que sí sabemos es que el hilo está dentro del tejido y no encima, así que no es una capa que pueda despegarse, y que el ultravioleta actúa igual en el hilo y en la cinta, de modo que lo normal es que cambien a la vez y el contraste se mantenga.
¿Qué le pasa a una chapa grabada con el tiempo?
Tres cosas, y ninguna es que el grabado se caiga, porque no es una capa sino material retirado. El surco se rellena de suciedad y arenilla, con lo que la letra deja de hacer sombra: se limpia con un cepillo de dientes viejo y agua templada. La superficie de alrededor se raya, que es lo de la sal. Y la tercera es perderla, que es más probable que las dos anteriores.
¿Puedo meter el collar en la lavadora?
No, ni en la lavadora ni en la secadora: el tambor golpea los herrajes contra el bombo y el calor de una secadora está por encima de lo que le conviene a un tejido sintético. Tampoco lejía, ni un cepillo de cerda rígida sobre el bordado, que hace exactamente lo mismo que la arena, ni aceite en la hebilla, que atrapa polvo.

Sobre este artículo

Anna escribe como habla: cercana, directa y fácil de seguir. Sus textos hablan de la vida real con perros: huellas de barro por toda la casa, cachorros que mordisquean todo lo que encuentran o un perro que se tira a un c

Este artículo se ha redactado con ayuda de IA y ha sido revisado por Anna de Jong, Redactora de vida con perros · Ámsterdam. Supervisión editorial: Laura de Wit.

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Referencias (5)
  1. [1]Hearle, J. W. S., & Morton, W. E. (2008). Physical Properties of Textile Fibres (4th ed.). Woodhead Publishing.
  2. [2]American Association of Textile Chemists and Colorists (AATCC). Test Method 61: Colorfastness to Laundering of Textiles.
  3. [3]Coren, S. (2012). The Modern Dog: A Joyful Exploration of How We Live with Dogs Today. Free Press.
  4. [4]Pavia, A. M. (2013). The Complete Guide to Dog Care. Howell Book House.
  5. [5]Hsieh, Y. L. (2007). Chemical structure and properties of polyester fibers. In Handbook of Fiber Chemistry (3rd ed.). CRC Press.

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