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Squffy

Qué le dice la correa a tu perro sin que digas nada

Una correa relajada dibuja una curva entre la mano de la guía y un staffordshire bull terrier, en un camino de parque con niebla matinal

Última actualización:

Definition

La tensión que tu perro nota en la correa es información, y la lee todo el rato. Una tensión constante le enseña a apoyarse en ella. Una tensión breve seguida de soltar le enseña a ceder. Por eso una correa extensible, cuyo muelle tira siempre un poco, trabaja en tu contra.

Hay una parte del paseo que no depende de lo que le digas a tu perro. La correa que tienes en la mano le está dando información en todo momento, y él la lee mucho mejor que tú.

Un cuerpo se apoya en lo que le empuja

Si alguien te empuja el hombro de forma constante, sin parar, tú te inclinas hacia ese empujón para no perder el equilibrio. No lo decides, lo hace tu cuerpo. Los perros funcionan igual, y con la correa exactamente igual.

Un perro que siente tensión permanente en el cuello se apoya en ella. Cuanto más firme la sujetas tú, más se apoya él, y en unos meses tienes un perro que camina inclinado hacia delante porque es la única postura que conoce. No es tozudez ni es un carácter difícil: es un reflejo, y se lo has enseñado la correa y tú sin querer.

La diferencia está en soltar

Una tensión que aparece y desaparece dice algo completamente distinto. Un contacto breve y después nada. Ese "después nada" es la parte que enseña, y es la que casi todo el mundo se salta.

Si la correa se tensa y tú la mantienes tensa, tu perro no tiene ninguna forma de saber que hizo algo mal, porque nada cambia. Si se tensa y tú te quedas quieto hasta que él afloja, y en ese momento la correa se relaja y el paseo continúa, ahí sí hay un antes y un después. La información está en el cambio, no en la fuerza.

Por eso no funciona tirar de vuelta

Tirar hacia atrás cuando el perro tira hacia delante crea justo la tensión constante que estás intentando evitar, con la fuerza duplicada. Los dos empujáis y ninguno de los dos suelta. Y a esa tensión el perro se acostumbra, así que la próxima vez hará falta más.

El muelle de la extensible

En España la correa por defecto es la extensible, y aquí está su problema de fondo, que no tiene nada que ver con la longitud. Una extensible funciona con un muelle de recogida, y ese muelle tira un poco todo el rato para mantener el cable recogido.

Traducido: tu perro pasa el paseo entero notando tensión y sin que esa tensión se suelte nunca. Es exactamente la condición que le enseña a apoyarse en la correa, aplicada durante cuarenta minutos al día, todos los días. Y encima la tensión aumenta cuando avanza, así que aprende que tirar más le da más cable.

No es un producto malintencionado, es un mecanismo que resuelve un problema (recoger el cable) creando otro.

Una correa fija no tiene nada que decir

La nuestra mide 1,5 m fijos, va rematada con un cierre de gancho y tiene un asa de control cosida cerca del enganche. No se alarga, no se acorta y no se convierte en cinturón ni en correa de dos perros. Eso significa que la única tensión que tu perro nota es la que pones tú, cuando la pones, y que se suelta cuando la sueltas.

También significa que no hay nada que se pueda ajustar mal en un portal a oscuras con el perro dando vueltas, que es cuando se ajusta mal todo.

Lo que hace el asa

El asa no es para pasear, es para los tres segundos en los que necesitas al perro pegado a ti: un patinete que aparece por detrás, otro perro suelto, la puerta del veterinario. Coges el asa y el perro está a treinta centímetros sin que tengas que enrollarte la correa en la mano, que es la forma habitual de hacerse daño en los dedos.

Cómo se nota en una semana

Hay una prueba que no cuesta nada y que a mucha gente le cambia la idea que tenía de su perro. Durante un paseo, cada vez que la correa se tense, en lugar de tirar, para de andar y deja la mano quieta y suelta, sin subir el brazo. No digas nada. Cuenta los segundos que tarda tu perro en aflojar por su cuenta.

El primer día suelen ser diez o quince segundos y una cara de sorpresa. Al cuarto o quinto paseo son dos o tres. No has entrenado nada todavía: solo has dejado de darle una tensión constante a la que apoyarse, y eso ya cambia la postura con la que camina.

Lo que hace la mano

Sujeta la correa con la mano baja, cerca de la cadera, y no con el brazo levantado. Un brazo en alto va corrigiendo sin querer todo el rato, porque cada movimiento tuyo llega al cuello del perro amplificado. Con la mano baja y el codo suelto, la correa absorbe tus pasos y no se lo transmite.

Cuando la larga sí es la buena

En campo abierto, y no por control sino por lo contrario. Una correa larga deja que el perro se aleje, olfatee en círculos y vuelva, y eso cansa a un perro más que andar en línea recta. Ahí la tensión es intermitente por naturaleza y no le enseña nada malo.

Lo que no hacemos es una correa que pretenda ser las dos cosas. Y si lo que quieres es correr con tu perro, eso pide una línea elástica y un arnés de tiro, no una correa fija.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la tensión de la correa y por qué importa?
Es la información que tu perro recibe por el cuello en todo momento, y la lee mejor que tú. Si alguien te empuja el hombro sin parar, te inclinas hacia el empujón para no perder el equilibrio; tu perro hace lo mismo con la correa. Una tensión permanente le enseña a apoyarse en ella hasta que caminar inclinado hacia delante es la única postura que conoce.
¿Por qué no funciona tirar hacia atrás cuando mi perro tira?
Porque crea justo la tensión constante que quieres evitar, y con la fuerza duplicada. Los dos empujáis y ninguno suelta, así que tu perro no tiene ninguna forma de saber que hizo algo mal, porque nada cambia. Y a esa tensión se acostumbra, de modo que la próxima vez hará falta más.
¿Cuál es la diferencia entre tensión constante y tensión que se suelta?
El soltar, que es la parte que enseña y la que casi todo el mundo se salta. Si la correa se tensa y tú te quedas quieto hasta que él afloja, y en ese momento se relaja y el paseo continúa, hay un antes y un después que tu perro puede leer. La información está en el cambio, no en la fuerza.
¿Qué problema tiene una correa extensible?
El muelle, y no la longitud. Una extensible funciona con un muelle de recogida que tira un poco todo el rato para mantener el cable recogido, así que tu perro pasa el paseo entero notando tensión sin que se suelte nunca. Es exactamente la condición que le enseña a apoyarse en la correa, cuarenta minutos al día, todos los días. Y como la tensión aumenta al avanzar, aprende que tirar más le da más cable.
¿Vuestra correa se ajusta o se convierte en otra cosa?
No. Mide 1,5 m fijos, lleva un cierre de gancho y un asa de control cosida cerca del enganche. No se alarga, no se acorta y no se convierte en cinturón ni en correa para dos perros. La única tensión que tu perro nota es la que pones tú, y se suelta cuando la sueltas.
¿Para qué sirve el asa de control?
Para los tres segundos en los que necesitas al perro pegado a ti: un patinete que aparece por detrás, otro perro suelto, la puerta del veterinario. Coges el asa y el perro está a treinta centímetros sin tener que enrollarte la correa en la mano, que es la forma habitual de hacerse daño en los dedos. No es para pasear con ella.
¿Entonces una correa larga es siempre mala?
No, en campo abierto es la buena, y no por control sino por lo contrario: deja que el perro se aleje, olfatee en círculos y vuelva, y eso cansa más que andar en línea recta. Ahí la tensión es intermitente por naturaleza. Lo que no hacemos es una correa que pretenda ser las dos cosas a la vez.

Sobre este artículo

Anna escribe como habla: cercana, directa y fácil de seguir. Sus textos hablan de la vida real con perros: huellas de barro por toda la casa, cachorros que mordisquean todo lo que encuentran o un perro que se tira a un c

Este artículo se ha redactado con ayuda de IA y ha sido revisado por Anna de Jong, Redactora de vida con perros · Ámsterdam. Supervisión editorial: Laura de Wit.

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Referencias (5)
  1. [1]Rugaas, T. (2006). On Talking Terms with Dogs: Calming Signals (2nd ed.). Dogwise Publishing.
  2. [2]Hunter, A., Blackwell, E. J., & Casey, R. A. (2014). Owner perceptions of training methods and dog welfare. Journal of Veterinary Behavior, 9(6), 286-293.
  3. [3]Carter, A., McNally, D., & Roshier, A. (2020). Canine collars: an investigation of collar type and the forces applied to a simulated neck model. Veterinary Record, 187(7), e52.
  4. [4]Pauli, A. M., Bentley, E., Diehl, K. A., & Miller, P. E. (2006). Effects of the application of neck pressure by a collar or harness on intraocular pressure in dogs. Journal of the American Animal Hospital Association, 42(3), 207-211.
  5. [5]Herron, M. E., Shofer, F. S., & Reisner, I. R. (2009). Survey of the use and outcome of confrontational and non-confrontational training methods. Applied Animal Behavior Science, 117(1-2), 47-54.

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