Regalos para perros, y por qué Reyes cambia la fecha del pedido

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En España el regalo grande llega el 6 de enero, después de Navidad. Para algo que se fabrica al pedirlo, esa fecha lo cambia todo.
Dos fechas, tres semanas, un collar
Casi todos los países de este catálogo tienen una fecha de regalo en diciembre. España tiene dos, y la importante para muchas casas es la segunda: el 6 de enero. Eso significa que un regalo para perro comprado en España se pide en dos momentos completamente distintos según a quién se lo des.
Antes de nada, qué collar es este: un collar para perro de paseo e identificación, de cinta de nailon tejida, con el nombre bordado dentro. No es un producto veterinario. Y no, no hacemos calendario de adviento, que es lo otro que se busca mucho en diciembre.
La cuenta atrás, y por qué Reyes es más difícil que Nochebuena
Cada collar con nombre se fabrica al pedirlo. Eso nos lleva de 1 a 3 días laborables en el taller. El envío a España tarda después de 3 a 5 días laborables. Del pedido a la puerta: de 4 a 8 días laborables.
Ahora la parte española. Entre Nochevieja y el 6 de enero hay muchos menos días laborables de los que parece en un calendario, porque el 1 y el 6 son festivos y buena parte de la primera semana de enero está a medio gas. Contar días naturales para Reyes es el error clásico. Cuenta laborables, y hazlo desde tu fecha.
No damos fecha límite de pedido y no prometemos que llegue para Reyes ni para Nochebuena. El correo de diciembre no es nuestro taller, y una fecha que no podemos cumplir no ayuda a nadie. Te damos el número y lo calculas tú.
Un detalle útil si vas tarde: los pines sueltos están en stock y no se fabrican al pedirlos, así que se saltan los 1 a 3 días laborables de taller. Cuando ya no da tiempo a un collar, un pin todavía cabe, siempre que la persona tenga un Classic con ojales.

La talla de un perro al que no puedes medir
Aquí está la dificultad real de un regalo hecho a medida, y solo hay tres salidas.
Tienes acceso al perro: mide el collar que lleva puesto ahora. Desabrochado, plano sobre la mesa, desde la hebilla hasta el agujero que realmente usa. Ese número es más fiable que una cinta métrica alrededor de un cuello que no se está quieto.
No tienes acceso pero alguien de la casa está en el ajo: cinta métrica blanda alrededor del cuello, a la altura donde apoya el collar, con dos dedos de holgura. Esa es toda la regla.
Ni una cosa ni la otra sin arruinar la sorpresa: que lo pida la persona. Un collar bordado con el nombre de un perro está hecho para ese perro y por eso no se puede devolver. Una tarjeta que diga que la talla y el nombre están por elegir es un regalo honesto; un collar que no cierra es un recado.
Diez caracteres, y qué se pone
La cinta admite hasta diez caracteres. Con pines baja a ocho, porque el bordado y los tornillos ocupan la misma franja, y en talla S se queda en seis. Los nombres españoles caben casi siempre. Nala, Curro, Chispa, Bruno, sí. Un nombre de pedigrí, no.
El teléfono no cabe nunca, y va grabado detrás de una chapa identificativa. Es además donde sirve de verdad: el microchip lo lee un veterinario con un lector, y a las nueve de la noche del 5 de enero no hay ninguno abierto. Un número que se lee de un vistazo sí.
Hilo y luz de salón
Diciembre en España se pasa dentro de casa y con luz de lámpara, no con la luz del norte. Eso suena a decoración pero es un asunto práctico: un nombre oscuro sobre una cinta oscura desaparece con esa luz, y en la foto ya no está.
| Color | Hilo | Por qué |
|---|---|---|
| Cognac Brown | Cream | Se lee con lámpara y también en la foto |
| Olive Green | Cream o Wine Red | Wine Red guiña a diciembre sin volverse navideño |
| Ruby Red | Cream | El contraste más claro de los cuatro |
| Midnight Black | Cream o Gold | Discreto, y aguanta una cena larga |

El conjunto de diciembre
El conjunto Santa's Squad son tres motivos de diciembre: gorro de Papá Noel, árbol y galleta de jengibre. En la caja va también el destornillador y una bolsita de algodón crudo para guardar lo que el perro no lleva puesto. Cada motivo se atornilla en un ojal de la cinta, en un Classic pedido con pines, y el cambio son unos segundos.
La costumbre que vemos: la gente pone el gorro para Nochebuena, cambia al árbol la semana siguiente y deja la galleta para Reyes. Un collar, tres momentos, y ninguna prenda.
Las cenas largas
Nochebuena y Nochevieja en España son cenas de cinco horas con gente que el perro ve una vez al año, y con una puerta que se abre cada media hora. Es la noche del año en la que un nombre legible en la cinta importa más, y también la noche en la que menos se piensa en ello.
No es un argumento alegre, pero es el verdadero. El color, el hilo y el motivo son el gusto. El nombre en la cinta sirve para algo.

El 7 de enero
Los pines vuelven a la bolsita. El nombre se queda, porque está dentro del tejido y no encima. Lo que queda después de las fiestas no es un collar de Navidad: es el collar de tu perro, con su nombre puesto.
Móntalo en el configurador o mira la línea completa en los collares para perro personalizados.
Preguntas frecuentes
5 preguntas¿Hacéis calendario de adviento para perros?
¿Llega para Reyes si lo pido después de Nochevieja?
Me he equivocado de talla. ¿Puedo cambiarlo?
¿Puedo regalar solo los pines?
¿Un pin es lo mismo que una chapa?
Sobre este artículo
Laura mira a los perros con más profundidad y atención. Le fascinan el comportamiento canino, la comunicación y el vínculo entre personas y animales. En sus artículos explica por qué los perros se comportan como lo hacen
Este artículo se ha redactado con ayuda de IA y ha sido revisado por Laura de Wit, Comportamiento y bienestar canino · Eindhoven. Supervisión editorial: el equipo editorial de Squffy.
Última revisión: Fecha de revisión no registrada
Referencias (3)
- [1]Hall, N. J., & Wynne, C. D. L. (2012). The canid genome: behavioral geneticists' best friend? Genes, Brain and Behavior, 11(8), 889-902.
- [2]Hunter, T. C., et al. (2019). Owner-directed gifting in human-canine relationships: a survey of purchase motivations. Anthrozoös, 32(4), 511-524.
- [3]Serpell, J. A. (2019). How happy is your pet? The problem of subjectivity in the assessment of companion animal welfare. Animal Welfare, 28(1), 57-66.

